jueves, 5 de junio de 2008

Alba, va a por todas...


Alba, en su estilo, da la campanada ¿qué os parece?:

Bernarda: Y no quiero llantos. La muerte hay que mirarla a la cara. ¡Silencio! ¡A callar he dicho! ¡Las lágrimas cuando estés sola! ¡Nos hundiremos todas en un mar de luto! Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? Silencio, silencio he dicho. ¡Silencio!

(Ha pasado un año desde que Adela se suicidara, se encuentran en la Iglesia en plena misa por el recuerdo de la hija menor de Bernarda Alba, todo el pueblo acude, Bernarda Alba en primera fila y de luto riguroso está muy desmejorada)

Vecinas del pueblo: De nuevo Bernarda te damos el pésame, sentimos lo de tu hija menor.

Bernarda: No necesito que las chismosas del pueblo vengan a compadecerse de mí, ni siquiera que acudan a la misa para cotillear después sobre la muerte de mi hija.

(Abandonan la Iglesia, Bernarda va última detrás de sus hijas, avanza con su bastón en la mano, van hacia casa.)

Bernarda: En cuanto lleguéis a casa poneros a limpiar la habitación de Adela, no quiero conservar nada de ella, además Poncia me ha pedido que se la arriende para su nieto que llega mañana.

Martirio: Esperaba este momento desde hace meses, esa niña consiguió sacarme de mis casillas hasta el día que nos dejó.

Angustias: Martirio, no debes hablar así de nuestra hermana, tú erraste igual que ella y jamás podré olvidar el daño que me hicisteis ambas.

Magdalena: Y todo ¿para qué?, luego huyo y desde aquel día somos aún mas desgraciadas, estamos hundidas desde hace años y no levantamos cabeza.

(Entra Poncia al comedor donde estaban reunidas, entra con un niño en los brazos)

Magdalena: ¿Y ese niño, de donde ha salido?

Poncia: Es mi nieto. Es de mi hija, la que vive en América, ella no puede criarlo.

Bernarda: ¿Quién os manda meteros en la vida de la criada?, haced vuestras labores.

(Poncia se retira a la habitación de Adela y acomoda al niño, lo instala en la habitación de la hija menor de la casa.)

Poncia: Bernarda, debo hablar contigo, ha ocurrido algo que debes saber.

Bernarda: ¿Y ahora qué problema tienes?¿Qué más quieres?

Poncia: No es eso, este niño... en realidad, este niño de quien verdaderamente es nieto, es de ti, Bernarda.

Bernarda: Deja de inventar chismes absurdos. vieja.

Poncia: Es el hijo de Adela, me lo dejo porque sabía que tu no querrías saber nada de él y me lo confió a mi.

Bernarda: Eso habrá que verlo, este niño es y será siempre tu nieto hasta el día de mi muerte y la muerte de mis hijas, jamás lo reconoceré, ¿qué diría el pueblo de mi difunta hija?, además de rebelde, mala madre. No puedo consentir tal barbaridad en mi familia, y si se te ocurre ir comentándolo a alguien, olvídate de esta casa y prepárate para vértelas con Bernarda Alba.

(Pocia no sabe que hacer, se retira de nuevo a su habitación. Cuida del niño y calla la verdad por miedo a enfrentarse a Bernarda)

Bernarda: ¡Poncia! No me siento a gusto, llama al doctor.

(Poncia asiente con la cabeza y se retira)(Llega el doctor)

Poncia: Pase por aquí, la señora Bernarda esta en su habitación.

(Entran a la habitación)

Poncia: ¿Bernarda? ¡Despierta Bernarda! ¿Qué te ocurre? Doctor ¡haga algo!

Doctor: ¿Bernarda, me oye? No respira, ha muerto.

(Entra Adela)

Martirio: ¿Que? ¿Que mi madre ha muerto? ¡No puede ser, apártese! Qué horror, tantas veces deseé su muerte y ahora, mírenla, yace en su cama tan tranquila.

Poncia: No puede ser, fui yo, fue mi culpa, yo la maté. Le di un disgusto.

Doctor: No se torture, vamos.

Martirio: ¿De que hablas Poncia, vamos dime!

Poncia: ¡Mi nieto es el hijo de Adela!

(Entran el resto de hermanas, desconsoladas, su madre ha muerto)

Magdalena: ¿De qué nos hablas, como puede ser?

Martirio: No te creo, es imposible.

Amelia: Respetad a nuestra madre que acaba de morir, y preocuparos de prepararlo todo para velarla hoy mismo.

(Se retiran a preparar el velatorio de su madre en casa)

Magdalena: En breve empezará a venir gente.

Martirio: No me lo creo aún, no puede ser.

Amelia: La desgracia lleva por apellido La Casa De Bernarda Alba.

(Llaman a la puerta, Poncia abre, aparece Pepe el Romano)

Angustias: ¿Qué haces tú aquí?

Pepe: Debía venir a velar a la mujer que trajo a la vida a la madre de mi hijo.

Angustias: No tienes vergüenza, no te quiero aquí, ¿qué dirá la gente después de todo lo que hiciste?

Pepe: No va a venir nadie más, y yo he venido a verla y a llevarme a mi hijo, tu madre ya no era la misma.

Angustias: No voy a consentir tal falta de respeto en mi casa, desde ahora yo haré respetar a mi difunta madre.¡Silencio! ¡Silencio he dicho!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya final...

Empezando por comentar el texto , he de decir, que no se entiende nada. ¿ Adela resucita ? supongo que sera un error - somos humanos porque sino no se entiende .Veamos el frangmento del texto al que me refiero.
(Doctor: ¿Bernarda, me oye? No respira, ha muerto.

(ENTRA ADELA)??????

Martirio: ¿Que? ¿Que mi madre ha muerto? ¡No puede ser, apártese! Qué horror, tantas veces deseé su muerte y ahora, mírenla, yace en su cama tan tranquila. )

Por otra prte, es biologicamente imposible que un feto de apenas tres meses - que debería tener cuando Adela murió, no se le notava barriga - sobreviva en el mundo, y mas teniendo en cuenta que LA MADRE ESTA MUERTA (??) y la tecnologia de la época. Así como: ¿cómo Adela sabia que su madre produciria que ella acabara suicidandose?

Este final es muy lioso y no lo entiendo, quizá haya algo que se me escapa, pero no se que es.

Por otra parte, al principio del texto son totalmente acertadas las palabras de Bernarda cuando dice que no quiere que las vecinas la usen como objeto de cotilleo o tema de conversación.

Por otra parte, Alba mantiene de manera intachable la personalidad característica de Bernarda, acutuando en todo momento de manera fría y sin escrúplos sentimentales.

Em resumen, no acabop de entender el tema del bebé, ´aunque por otra parte aprecio el lenguaje y la manera de emplear las palabras que ha hecho mi compañera, de manera totalmente correcta y apropiada.

Hablando ahora de la portada, decir que esta muy bien porque predomina la oscuridad y solo entra la luz por una pequeña ventana pero que a ellas, la luz, ni les llega. Aún así, hay un elemento que no me gusta: este corazón entre rejas. Es infantil y le da un toque de modernidad que no concuerda con el resto de la portada perfectamente disupesta.
La raya roja por encima de las cabezas de las cinco hermanas podría simbolizar la "imaginari y deseada" pasión que corre por encima de sus vidas y que ellas no pueden alacnzar porque quien alcanda el rojo de la pasión ( Adela ) alcanza el rojo de la sangre, de la muerte.



Mireia Gilabert

Anónimo dijo...

És sin duda alguna un buen final, la idea de Alba está muy bien pensada, pero creo que se realizó sin esforzarse ni percatarse de que hay algunos errores graves. La idea del nieto de Bernarda, para mí significa la derrota de Bernarda, la aceptación de que realmente Adela era adúltera, y que no se puede esconder, pues esta tuvo un hijo.
Por otra parte, ¿ Cómo puede ser que Adela tuviese un hijo si cándo murió no se le notaba barriga alguna? Creo que esta es la parte mal enfocada.
Lo otro es que Adela vuelve a aparecer misteriosamente en la historia, como si no estuviera muerta.
Aún así, el final me encanta, como Angustias se transforma en una nueva Bernarda, como siempre hay alguien como ella. Lo encuentro apropiado.

Martí Subías Miquel.