Poncia: El forense estará a punto de llegar, nos preguntará cómo ha muerto…
Bernarda: (interrumpe) No hace falta que digamos nada, lo que tenga que ver, ya lo verá. (Siempre con crueldad) Lo único que tienes que vigilar es tu facilidad para soltar las intimidades de esta casa a las vecinas.
Poncia: Perdone Bernarda, pero yo nunca me ido de la lengua. Yo respeto la intimidad de las personas. Otra cosa es que se enteren ellas solas….ayer por la noche las despertamos a todas.
Bernarda: Aquí nadie sabe lo que pasó ayer, ¿entendido? Adela murió por un ataque al corazón y nada más. Si te preguntan las vecinas, ya sabes lo que tienes que contestar.
Poncia: Cómo usted quiera, Bernarda. (con curiosidad) Y con Pepe el Romano ¿qué vamos a hacer?
Bernarda: La boda se va a celebrar como estaba previsto, si no las vecinas tendrán mucho de qué hablar.
Poncia: ¿Pero no pretenderá que se case con Angustias, después de todo lo sucedido?
(entra Angustias furiosa)
Angustias: Yo no me voy a casar con ese hombre!
Bernarda: Aquí harás lo que yo te ordene. (le da un bofetón)
Angustias: (con toda su ira y desesperación) Estoy harta de que me diga lo que tengo que hacer, de que me pegue, de que me desprecie. He aguantado 39 años y ¡no voy a aguantar ninguno más! Voy a salir de este infierno ahora mismo y me da igual que me lo impida porqué no aguantaré ni un minuto más bajo este techo con usted.
Bernarda: ¡No digas más tonterías y quédate dónde estás! Enfrentándote conmigo no vas a ganar nada ¿Me has oído? (la pega con el bastón)
Angustias: ¡Pare, madre!( no puede evitar devolverle la bofetada, se quedan todas calladas)
(Entran Amélia, Martirio y Magdalena)
Bernarda: (indignada por la situación) Angustias, tú ya no eres mi hija. ¡Sal de mi casa antes de que te eche yo misma! ( le da golpes con el bastón con toda su furia, se caen vasos y platos de cristal por el suelo).
Angustias no aguanta más y empuja a su madre con todas sus fuerzas
Bernarda cae al suelo y la sangre inunda el suelo blanqueado. Bernarda se ha caído justo encima de los cristales y su cabeza los traspasa.
Angustias: (desesperada por lo que está viendo va corriendo hasta su madre) ¡madre, madre!
Poncia: ¡esto es un infierno! (gritando con desesperación)
Bernarda se va volviendo pálida por minutos. Martirio y Angustias están desesperadas. Llega el médico. Mira con asombro la situación. Se dirige a Bernarda y le toma el pulso.
Médico: esta mujer no tiene pulso.
Angustias: ¡Nooooo! (sale llorando)
Entran los vecinos juntamente con la policía.
Comandante: Usted (dirigiéndose a Angustias) levante las manos y quédese quieta.
(se dirige a los otros policías) ¡registrad la casa!
Entran los policías a la casa. Salen con Martirio, Amelia, Magdalena, Poncia y la criada, todas esposadas y llorando desesperadamente. El médico sale detrás.
Policía 1: Aquí dentro hay dos mujeres muertas, una estaba en la cocina y la otra en una habitación. La mujeres que viven aquí es posible que sean las causantes de sus muertes, tendrán que venir con nosotros y permanecer en el calabozo hasta que se resuelve el caso.
Una mujer se llamaba Bernarda y la otra Adela, esta, estaba embarazada.
Vecino: (despreciando y gritando)Pero ¿qué le habéis hecho a vuestra madre?¿ y vuestra hermana, que hacía embarazada?
Prudencia: yo ya sabía que no querían a su madre… pero nunca me hubiera imaginado que fueran capaces de semejante horror. ¡Fuera de este pueblo, asesinas!
Aparece Pepe el Romano
Martirio: (se dirige a Pepe el romano gritando) ¡Vete al infierno, eres el causante de todo lo que ha sucedido, no hay más culpable que tú! ¡Qué Dios te haga pagar lo que has hecho!
Todos los vecinos les tiran piedras mientras la policía se las lleva esposadas. Con cara de muertas abandonan la casa del verdadero infierno. Se cierra el telón.








